LA (¿NO?-)SONÁMBULA DEL HOSPITAL

hopital-couloir

Publicado el 1 abril, 2017, por karmamicon –

Wednesday morning, 3 a.m. –

Madrugada del miércoles, a las 3 de la mañana, hace unos cinco años.

Imaginaos en vuestra habitación del hospital tras una intervención quirúrgica, vuestro brazo conectado al suero intravenoso, intentando dormir, amodorrados…

A diferencia de esta vieja canción de Simon & Garfunkel, lo que oís son los suaves pasos de la enfermera, mientras comprueba vuestras constantes vitales – eso pasó hace un par de horas, creo – y luego el silencio, y si tanto me apuráis, vuestra propia respiración. Veis la suave iluminación de las luces de emergencia del hospital, mientras los calmantes hacen su efecto. Bendito sueño…

 ¿Bendito qué? ¿Uh? Estás de coña, ¿no? El fastidioso Karma no te dejará, en paz, nena… Como siempre, mi querida Karmi…

Night_Terror_9_jpg

De repente, una espeluznante presencia – por lo inesperada a estas horas – me saca de mi – hasta ahora – más o menos pacífico sueño.

Con un gran esfuerzo, fuerzo mis ojos a abrirse, emergiendo de las nieblas de una mente aturdida por los calmantes y el sueño mismo (creo que me han dado un leve somnífero), al tiempo que alguien muy agitado se empecina en arrancarme de mi cama de hospital.

¡No, no estoy soñando, no es una pesadilla, lo juro!

Quienquiera que sea, me agarra el brazo sin gota a gota adherido, forzándome a levantarme, sí o sí. Aúllo asustada ante la inesperada presencia.

 ¿Una sonámbula enloquecida en mi habitación de hospital?

En la tenue luz que dejé encendida, (amedrentada como estoy de los hospitales tras cirurgía urgente), distingo a quien me está despertando con tanta urgencia.

creepyold

Imagen: fuente desconocida por Karmamicon. (¿Es de una película?)

Una anciana señora, medio vestida con una camisola de hospital, llevando sólo un brazo en su batín, un pie medio embutido en una media color carne, y el mismo pie en una vieja zapatilla, su otra pierna sin media y sin zapatilla – ambas metidas en su mano a modo de guante -, sus gafas torcidas y el pelo a lo loco, me urge, exigiéndome que la lleve a casa, enojadamente insistiendo en que ese hotel no le gusta.

Le digo que no estamos en un hotel, sino en un hospital. Como insiste en hacerme levantar, antes de que vuelque mi gota a gota, me apresuro a levantarme y calzar mis zapatillas – no puedo ponerme la bata con el gota a gota, claro.

La mujer se agita cada vez más. Ya levantada, intento hacerle razonar que vaya a su habitación, pero no atiende a razones.

“¡Vamos, nena, salgamos, que vamos a perder el tren! ¡Llévame a casa  ya! ¡No quiero pasar la noche en un hotel!”

“Que no es un hotel, señora, sino un hospital, le digo! ¡Va a despertar a los otros pacientes!”

“¿Una residencia? ¿Me has llevado a una residencia, nena? ¿Cómo se te ocurre? ¡Llévame a casa, coño!”

“¡Que no, señora, yo no la he llevado a ninguna parte! ¡Soy una paciente, como usted, aquí! ¡Recien operada, caray! Ande, dígame dónde está su habitación, llamo a una enfermera, ¿vale?”

Y lo hago. Y nadie viene. Y la mujer me está poniendo de los nervios, zarandeando su zapatilla para reñirme. Tratando de apaciguarla, le digo que salgo con ella para buscar su habitación, que una enfermera ya la llevará a su casa. Y llamo de nuevo. Y nadie viene.

Salimos al pasillo. Yo trato de controlar mi susto y conducir a la vieja dama hacia el mostrador donde se supone que se hallan las enfermeras. La señora se empeña en irse hacia la salida de emergencia.

 Vaya, sólo me faltaba una no-sonámbula en el hospital

La dama parece bien despierta y enojada, pero claro, yo jamás había visto a  un sonámbulo de cerca… Y se está poniendo agresiva. Y no hay nadie en el mostrador. Ni una enfermera a la vista.

 ¿Dónde hay una enfermera cuando la necesitas?

Vuelvo a mirar mi móvil. Las tres y cinco de la madrugada.

La señora se empeña en tomarme por su hija.

“Corre, Catalina (no es mi nombre). Vamos a casa ya. ¡Que no me gusta este hotel!”

“Lo siento, señora. NO ES UN HOTEL. Es un hospital, ya se lo he dicho.”

“¡Pero, Catalina, te dije que no me trajeras a una residencia! ¡Quiero irme a casa!”

“¡No es una residencia, no soy Catalina, y por favor, baje el tono, que va a despertar a todo el mundo, por Dios! ¡Que es hora de dormir! ¡Vuelva a su habitación, por favor! ¡Dígame cuál es, que la acompaño! ¡No pretenderá que salgamos a la calle en zapatillas y conmigo arrastrando el gota a gota! ¡Y procure no tropezar con él, señora! Ande, póngase la otra zapatilla ya. ¿La ayudo?…”

“No no no no ves que son mis zapatos nuevos, nena?” (ya no soy una nena  ni de lejos) ¡Llévame por favor a mi casa! ¡Mi sitio no está en esta residencia o lo que sea! ¡Vamos, que perderemos el tren, nena! ¡Llévame, por favor, a casa!”

“Enfermera, enfermera, ayuda… “, grito yo, aún empujada por el pasillo con la enloquecida mujer sujetándome, hacia la salida, tan fuerte como oso hacerlo. No deseo despertar a nadie más…

Nadie responde.

“¿DÓNDE HAY UNA ENFERMERA O UN SEGURATA CUANDO LOS NECESITAS?”, digo alto y claro, asustada, helada y más que un poquitín enojada al haber sido despertada y forzada a un paseo nocturno por una loca anciana, sintiéndome fatal tras mi reciente cirugía. Aunque, en realidad, prefiero acompañarla a su habitación antes de que siga fastidiándome en la cama. Además, soy profe, no psiquiatra o enfermera… 

Bueno, vale, no iba a pasar de ella. pero ya podría aparecer una enfermera, ¿no?

La mujer insiste en que la lleve a casa, y comienza a gritar histéricamente, sujetando mi brazo libre con sus garras, volviéndose más agresiva.

 “¡Llévame a casa ya, nena! ¿Coño, que no quiero estar aquí!”

Al principio me he sentido confusa, insegura de estar despierta. Luego, al tropezar con el pie de mi gota a gota y hacerme daño, veo que no, no estoy soñando, el pie me duele, joder. Y al sentir las garras de la anciana, cada vez más agresiva, me voy poniendo nerviosa y cabreada. Las enfermeras siguen brillando por su ausencia pese a mi insistencia, antes al timbre, ahora a voz en grito. La mujer me está asustando. No voy a pegar a una vieja, ¿no? Está bien loca, y se está volviendo violenta… – vocalmente, gestualmente, blandiendo su zapatilla como el brazo de un almirez…

animated-aggression-and-anger-image-0019

Por suerte, se le cae la zapatilla amenazante, aunque por un minuto, mi vívida imaginación la imagina golpeándome la cabeza al ritmo de “Llévame a casa” (aunque apuesto a que no tiene en mente la versión española de la canción de John Denver cantada por el cantante – creo que panameño – Victorio).

La vieja dama sigue sin decirme cuál es su habitación (igual ni lo sabe) ni quiere estar en un hospital, residencia o lo que sea.

Finalmente, unos veinte minutos más tarde, a medida que la agitación de la señora crece, pues no atiende a razones, aparecen dos apresuradas enfermeras y un enfermero, quienes se ocupan de someter a la anciana señora, aunque les cuesta lo suyo, hasta que consiguen inyectarle un sedante. Aún agitada, miro cómo la llevan a la habitación de la zona de enfrente, dos puertas más arriba.

Una de las enfermeras se disculpa por el incidente, y yo regreso a mi cama, arrastrando mi gota a gota.

“Lamento que la despertase, la anciana. Ya se sabe, a veces la gente mayor actúan de manera inesperada cuando olvidan dónde están, y esta señora sigue olvidando que está en el hospital… Demencia senil… ¿Usted está bien? ¿Necesita una pastilla para dormir? No hemos contestado porque hacíamos nuestras rondas… Y es que con los recortes…”

“Uh, Estoy bien, tranquila. Lo entiendo… Con eso de la crisis y los políticos corruptos que se aferran a sus cargos con uñas y dientes…”

Sí necesito algo para dormir, o mejor aún, medicación para el dolor. La enfermera me ayuda a volver a la cama y revisa mi gota a gota. Pronto me duermo escuchando mis melodías favoritas en mi mp3. No quiero pensar en la anciana, ni en hacerme vieja y perder la cabeza…

“Dios, yo también quiero irme a casa…”, es mi último pensamiento antes de dormirme de nuevo.

¡Vaya una nochecita – amanecida –  mañanita – lo que sea!

round_hospital_room_by_bezzalair

Image: round_hospital_room_by_bezzalair

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

NAUGHTY KARMA: KARMAMICON II (ENGLISH)

A NON-FICTION blog where “truth is stranger than fiction”, expressing pent-up feelings at will, freedom of speech invoked, with literary sarcasm, irony, satire, acerbic humor and criticism, depicting how weird karma keeps life far from being boring, through some spicy real life anecdotes. - WARNING: Author may include adult themes, explicit situations and strong language. Don't read if easily offended.

simple Ula

I want to be rich. Rich in love, rich in health, rich in laughter, rich in adventure and rich in knowledge. You?

Mis Americas

Anécdotas y comentarios donde "la realidad supera a la ficción" , desfogando libre expresión, no aptos para menores, con sarcasmo literario, insólito anecdotario.

Cinezin

El cine, un fragmento de la vida

elmejorviajedelmundo

fuimos sedentarios, somos nómadas.

El templo de Salomón

Describir la tragicomedia de la vida y comparaciones.

XIBALNETA

calaix de sastre en català per al meu plaer d'escriure

RAPSODÍADA

Fragmentos de ficcion propia en verso y en prosa,

AVIESO KARMA: KARMAMICON I ESPAÑOL

Anécdotas y comentarios donde "la realidad supera a la ficción" , desfogando libre expresión, no aptos para menores, con sarcasmo literario, insólito anecdotario.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: